CATULO CARMINA PDF

Vesper adest, iuvenes, consurgite: Vesper Olympo exspectata diu vix tandem lumina tollit. Hymen o Hymenaee, Hymen ades o Hymenaee! Cernitis, innuptae, iuvenes? Hespere, quis caelo fertur crudelior ignis? Hespere, quis caelo lucet iucundior ignis?

Author:Jumuro Mikarisar
Country:Netherlands
Language:English (Spanish)
Genre:Video
Published (Last):25 January 2016
Pages:125
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En primer lugar, la tarea fundamental del fillogo clsico -y a mayor abundamiento, si imparte docencia- es la de acercar los textos a sus alumnos y a los lectores de hoy, pero acercarlos sin menoscabo de la fuerza y la autenticidad del original latino.

Si admitimos la mxima de que todo traductor es en alguna medida traidor, el poemario que nos presenta Rosario Gonzlez Galicia es un alarde de justeza y precisin, en el intento de recoger fielmente las frmulas de expresin de Catulo.

En algn momento, el castellano chirra, pero sin estridencias, en aras de esa fidelidad; por contra, en otros momentos la sensibilidad femenina de la traductora sabe dar alcance justo a la pasin catuliana con frmulas y metforas de una gran profundidad. Pero, por encima de todo, se debe valorar en la obra el trabajo constante y metdico, y la dedicacin con que Rosario ha realizado su traduccin.

En la introduccin hay una puesta a punto de carcter general, habida cuenta del alcance de esta edicin, de los problemas filolgicos que el corpus catuliano y la biografa del poeta siguen presentando hoy; la completa una bibliografa de uso, que no de consumo, seleccionada con tino y oportunidad.

Quien se decida a leer los poemas gozar con Catulo y agradecer a la traductora su trabajo y su dedicacin al poeta. Pasemos a exponerlos brevemente. Jernimo en su Crnica p. Helm quien nos da la noticia -cuya fuente probablemente haya sido Suetonio- de que Catulo naci en el 87 a.

Para resolver el problema con las fechas se han dado dos soluciones: o que S. Jernimo confundiera el primer consulado de Lucio Cornelio Cina 87 a. En lo que respecta a los tria nomina del poeta no hay unanimidad sobre su praenomen, aunque s en cuanto a su nomen y cognomen.

El praenomen oscila entre el de Gaius, que es al que se da mayor crdito -transmitido por Apuleyo en Apologa, 80 y por la Crnica p. Helm de S. Jernimo- y el de Quintus -defendido por algunos eruditos y que slo aparece en la inscripcin de manuscritos interpolados-.

El nomen, Valerius, no ofrece dudas; lo han transmitido Suetonio en Vida de los doce Csares: Julio Csar, 73 y Porfirin, escoliasta de Horacio escolio a Stiras 1, 10, 18 ; lo confirman, adems, inscripciones sobre los Valerii Catulli y los Valerii de Verona, inscripciones que sealan a esta familia -probablemente una rama patricia de la gens Valeria de Roma- como bien afianzada desde antiguo en la ciudad de la Galia Cisalpina.

Tampoco ha planteado dudas el cognomen: basta con el buen nmero de veces que el propio poeta lo menciona en sus poemas. Su patria fue Verona. As tambin lo sealan los testimonios de Ovidio Amores 3, 15, 7 , Marcial 11, y S. Jernimo Crnica, p. El apelativo Veronensis, con el que se denominaba al poeta, al parecer era corriente entre el pblico y, desde luego, aparece en los mejores cdices de la tradicin manuscrita. Su familia, probablemente -como ya hemos sealado- una rama de la gens Valeria de Roma, debi de gozar de bienestar econmico y de renombre.

Parece ser [www. La buena posicin econmica de su familia permitir al poeta llevar en Roma una vida dedicada a la poesa y a la participacin en los crculos literarios, cosa que para muchos de los jvenes de la poca no pas de ser ms que esnobismo y frivolidad; una vida volcada en el cultivo de sus amistades, en la bsqueda del amor y en la profundidad de sus odios.

De otro lado, ese respaldo econmico familiar le permitir escapar fuera de la Urbe y de su ritmo agitado y buscar refugio y tranquilidad en su tierra, ya sea en su ciudad natal ya sea en Sirmin, o cerca de Roma, en su finca de Tbur. Sin embargo, nada nos dice el poeta sobre la situacin o los miembros de su familia, si exceptuamos el delicado y hondo epigrama funerario que dedica a su hermano CI y las quejas que profiere por la muerte de ste en LXV, y LXVIII, y Con referencia al corpus de Catulo, hay que sealar que presenta muchos problemas y abre muchos interrogantes: si es un solo libro en el sentido de una sola agrupacin de poemas o la mezcla de varios, si fue el poeta quien organiz alguna vez su poesa para la publicacin o si fue algn otro quien la sac a la luz tras la muerte de Catulo, si presenta unidad temtica, si la dedicatoria del carmen I a su amigo Nepote es la de toda la coleccin que actualmente conocemos o si ms bien es la de un pequeo librillo libellus, como dice Catulo formado exclusivamente por composiciones breves a las que el poeta califica de nugae "naderas".

Con la coleccin de Catulo han solido hacer los estudiosos tres partes, atendiendo exclusivamente a su forma externa: la primera, del poema I al LX, compuesta por piezas cortas de mtrica variada diversos tipos de yambos y de versos de la mtrica elica ; la segunda, del LXI al LXVIII, agrupa las composiciones de larga extensin; la tercera, del LXIX al CXVI, est formada por los poemas en dsticos elegacos. Sin embargo, no hay en este reparto ni unidad temtica ni unidad por gneros literarios.

Queremos con esto decir que hay poesas breves de caricatura y escarnio o que no buscan ms que la sonrisa o la complicidad tanto en la primera parte como en la tercera, claro que unas veces escritas en yambos o en endecaslabos falecios y otras en dsticos stos, como ya se ha sealado, slo en la tercera parte. Que de los dos epitalamios -nombre de la tradicin griega para la cancin de boda- de Catulo, el LXI est compuesto en estrofa de cuatro [www.

Que, por otra parte, el tipo de composicin conocida como epilio o epopeya en miniatura y que versa generalmente sobre asuntos mitolgicos aparece en el LXIV en hexmetros, verso tradicional de la pica; en tanto que asuntos de caractersticas similares estn compuestos en el LXIII en galiambos versos de ritmo acelerado en su final, como acelerado es el tema del poema , y en la parte del LXVIII que narra la historia de Laodama y Protesilao en dsticos elegacos.

Que quien constituy el centro de la pasin amorosa del poeta, Lesbia, aparece en las tres partes de la sealada y habitual divisin: en poemas de composicin ocasional como el del gorrin, el II o de tono profundo elega LXVIII ; vilipendiada e insultada XXXVII, LVIII o elevada a la altura de los dioses, como en el famoso LI, pero tambin en uno de los largos, el LXVIII, en el que Catulo la llama mi blanca diosa y de ella llega a decir: por delante de todos la que me es ms querida que yo mismo, mi lucero, que, porque ella vive, me es dulce vivir.

En resumen: no puede establecerse en la coleccin de Catulo ni un orden cronolgico, ni un orden temtico, ni siquiera muy probablemente una unidad de obra pues la apariencia del corpus conservado es la de una yuxtaposicin o mezcla de varios libros, haya hecho sta quien la haya hecho.

Por qu hago eso acaso preguntas. No s, pero siento que ocurre y me atormento. Pero, en cuanto nos acercamos a los poemas a Lesbia, vemos cmo aumentan extraordinariamente los grados y matices de los sentimientos del poeta: la exaltacin que Catulo hace llegar a su amada a travs de ese Vivamos, Lesbia ma, y amemos Hasta aqu la cara venturosa de esta pasin.

En la otra, la del odio, que arrastra consigo la decepcin y lleva hasta la desesperacin, no faltan tonos y matices: sin tapujos nos pinta el poeta a una Lesbia que frecuenta juergas y francachelas, rodeada de amantes a los que tiene abrazados a la vez sin amar de verdad a ninguno, sino rompindoles a todos las entraas cara a cara XI , en tabernas de mala fama XXXVII , o como amante de su propio hermano LXXIX ; como tampoco duda en darnos un retrato de su amada de una descarnada y brutal sinceridad: aquella Lesbia Una clara decepcin, al haber comprobado cmo es en el fondo Lesbia, pone al descubierto Catulo en LXXII y LXXV, decepcin a la que se une la impotencia por no poder abandonar una pasin que slo puede traerle dao y dolor: Ahora te conozco: por eso, aunque me quemo con ms vehemencia, sin embargo me resultas mucho ms despreciable y frvola LXXII.

Todo lo cual lleva al poeta a buscar a toda costa separarse de ella y resistir en soledad: Adis, nia! Ya Catulo est firme, y no te buscar ni te har ruegos VIII , viva y disfrute con sus adlteros XI ; pero finalmente llega a la desesperacin absoluta que grita en el LX: Acaso una leona Por un lado est el grupo de sus amigos, ntimos u ocasionales.

A unos, compaeros los ms de su mismo crculo potico, el de los poetae noui, aficionados a leer a los griegos y a escribir poemas de corte alejandrino, les dirige Catulo composiciones de tenor literario, para hacerles comentarios, crticas, elogios Escribiendo versillos Pues, el hecho de no tener conmigo una gran cantidad de poetas se debe a que vivimos en Roma En otros poemas emplea Catulo con sus amigos el tono jocoso o la irona fina, para compartir con ellos la comicidad de un suceso personal o de algn chisme de la calle: a Catn le hace, en el LVI, partcipe de una comprometida situacin vivida por el poeta, de la que ste ha salido muy airoso; celebra en el LIII la elocuencia de su amigo Calvo, poeta y orador, y en el X las conquistas amorosas de Varo aunque termine arrepintindose de haber conocido a la amante de su amigo y llegue a insultarla.

Con otros amigos le unen unos lazos de mayor intimidad: sentimientos de afecto y confianza mutuos entre el poeta y Licinio Calvo empujan a Catulo a revelarle a su amigo en el L: entusiasmado por tu encanto y tus gracias, Licinio, No podan faltar, debido precisamente a ese mismo trato de familiaridad y confianza entre amigos, los poemas de reproche o, incluso, de decepcin por la amistad traicionada: suaves reproches dirigidos a Cornificio en el XXXVIII porque, en medio de la mala situacin que atraviesa el poeta, no es capaz, siendo su amigo, de consolarle; en contraste, la dureza de las palabras del XXX y la apelacin a la venganza divina contra su amigo Alfeno quiz el mismo al que llama Varo en los poemas X y XXII por su traicin y deslealtad.

Por ltimo, una muestra especial de delicadeza y ternura, de expresin profunda de dolor, surge en los versos dedicados a su hermano, muerto en Troya, de quien dice en el LXV: hermano ms querido para m que la vida; Frente al grupo de los amigos, uno mucho ms nutrido de enemigos o, simplemente, de personajes antipticos al poeta, ridiculizables por sus hbitos o sus peculiaridades.

Todo un repertorio de personajes, la mayor parte de ellos slo conocida por los versos de Catulo, que nos da buena cuenta de la vida en la calle, de los tratos sociales, de las formas y las costumbres del momento.

Los hay ladrones, no de grandes cosas, sino de servilletas o pauelos bordados, que, al parecer, era moda encargar o comprar en el extranjero y llevar a los banquetes u otros actos sociales; ladrones de estos objetos son Asinio Marrucino, del poema XII, y Talo, del XXV, al que llena de insultos y promete castigar por propia mano.

No cre que tuviese importancia alguna distinguir entre oler la boca o el culo de Emilio Y ste se folla a muchas y se hace el guapo?. Rechaza en el XLI y XLIII la pretendida belleza de Ameana, al paso que declara que sta se prostituye concediendo sus favores a Mamurra uno de los objetivos preferidos, como ms adelante sealaremos, de las terribles puyas de Catulo , tal vez como venganza por haber roto ella una probable relacin anterior con el poeta.

Busca en el LXXXIV la burla y la ridiculizacin de un tal Arrio, provinciano que se las daba de listo pronunciando [h] donde no deba, apreciable testimonio de primera mano, por otra parte, para ayudar a conocer ciertos aspectos de la pronunciacin del latn de la poca. Entre los pobretones, malos pagadores o los que no cumplen los servicios por encargos previamente pagados encontramos a Furio XXII, XXIV, XXVI , a Aurelio XXI , a Siln CIII ; y, por cierto, no queremos dejar de sealar que a los dos primeros, por los que Catulo deba de sentir un enconado odio, comienza en el XI por darles un desagradable encargo: comunicadle a mi nia estas pocas palabras no agradables: viva y disfrute con sus adlteros, los trescientos a los que tiene abrazados a la vez Y, por supuesto, en toda esta caterva de indeseables para el poeta, no podan faltar los ms odiados, sus rivales en [www.

No parece que Catulo tuviese mucho inters por los cargos ni por la participacin en la vida poltica; slo nos consta, por poemas como el X, XXXI y XLVI, que -quiz intentando escapar de la pasin que lo ataba a Lesbia- estuvo en Bitinia a las rdenes de Memio, gobernador de dicha provincia, y que, adems de pasarlo mal all, volvi -como l mismo comenta jocosamente- sin haber obtenido ningn provecho material. Sin embargo, hay que sealar de forma especial un pequeo apartado de poemas que integran el ataque a personajes polticos, la invectiva, que carga sus tintas en Csar, sin olvidarse de Pompeyo y de Mamurra.

En el XXIX los rene a los tres, dispara directamente contra Mamurra, pero con la clarsima intencin, en absoluto oculta por el poeta, de atravesar a los otros dos: Quin puede ver esto, quin puede aguantarlo, Por qu protegis a este malvado? Y con esas credenciales, dueos y seores de la ciudad, suegro y yerno, habis echado todo a perder?.

Dos son los poemas en que aparece solo Csar: el LIV, en el que Catulo confirma que sus versos han llegado al general y le han indignado; y el XCIII, dos versos lapidarios con los que el poeta deja patentes su desdn e indiferencia por Csar. No falta tampoco entre los temas de la poesa de Catulo el de la querencia por los lugares. Efectivamente, el poeta muestra una especial predileccin -dejando aparte a Roma, donde vivi intensamente- por otros sitios que le dejaron una profunda huella: su ciudad natal, Verona, sus posesiones en Sirmin y Tbur, las ilustres ciudades de Asia como l mismo dice en el XLVI , tan llenas de ecos literarios para el poeta.

De Sirmin, localidad cercana a Verona, habla elogiosamente y en los trminos cariosos que pueden emplearse con quien le alegra a uno la vida: Sirmin, joyita de las pennsulas y de las islas, En parecidos trminos habla a su finca de Tbur, tanto para darle las gracias porque la estancia del poeta en ella le ha repuesto de una afeccin, como para defenderla de los que pretenden menospreciarla.

Una breve mencin merece tambin el tema del cario a las pequeas cosas. En efecto, centro de la poesa de Catulo son las pequeas cosas de su entorno: el gorrin de Lesbia, una barca, un papiro, los endecaslabos. El poema IV lo protagoniza una [www. Pide el poeta en el XXXV a un papiro que le sirva de recadero con su amigo Cecilio: Al delicado poeta, mi colega Cecilio, querra, papiro, le dijeras que venga a Verona En el XLII busca Catulo la ayuda de sus amigos los endecaslabos forma de llamar a los endecaslabos falecios para que acosen a la mujer que le ha robado unas tablillas.

De forma delicada o sentida -en cualquier caso, ntima- descarga el poeta su pesar en el gorrin de su amada: Ojal pudiera yo, como ella, jugar contigo y aliviar las tristes cuitas de mi alma!

Para que no falte nada en esta galera de figuras protagonistas de la poesa catuliana, contamos con las composiciones en las que el poeta se convierte en personaje de su poesa. Catulo, el poeta, se confiesa con Catulo, el personaje. Hay poemas en los que lamenta su suerte o recrimina su conducta, como en el VIII: Desdichado Catulo, que dejes de hacer tonteras! Qu esperas para morir?. De muy distinto cariz es el XLVI, poema de alegra y entusiasmo por poder cambiar un lugar odioso por otro muy deseado: Dejemos, Catulo, las llanuras frigias Y, como cumbre de las composiciones dirigidas a su alter ego, el LXXVI, poema en el que aflora una compleja emotividad: a un Catulo ntegro, honrado, leal, habla el poeta en un intento de consolarlo y reconfortarlo, y para realzar unas cualidades que, aunque de momento no le han trado ms que disgustos y penas, algn da le procurarn compensacin y dicha: Si algn placer tiene el hombre al recordar sus buenas acciones del pasado, Difcil es dejar de repente un largo amor Tras este recorrido por la poesa ms intimista de Catulo, hemos de hacer un comentario sucinto -pues esta introduccin no es el lugar apropiado para un anlisis minucioso y exhaustivo- de los poemas largos del poeta, los de mayor complejidad formal.

Dos corrientes nuevas entran en la poesa de la poca de Catulo: la de la [www. Acert Cicern con este nombre, a pesar de lo despectivo, pues este grupo literario tena entre sus metas la innovacin en la poesa latina; y, aunque sabemos que una generacin literaria anterior, la del crculo de Lutacio Ctulo, haba ya vuelto su mirada hacia la poesa alejandrina, son precisamente los poetae noui los que van a constituir un amplio grupo con unos mismos gustos y aficiones, con un mismo ideario potico, y los que van a aunar la lnea de la poesa tenida por tradicional con la corriente llegada de la poesa alejandrina.

Catulo, uno de los integrantes importantes -si no el ms- de este grupo, se inspira en modelos alejandrinos, especialmente en Calmaco, y escribe una poesa preciosista, llena de referencias eruditas y que fija su atencin sobre todo en los temas mitolgicos.

Esta es la faceta por la que recibi el nombre de poeta doctus, por ese ramillete de composiciones, pequeas joyas dentro de su obra, en las que pueden encontrarse modelos concretos alejandrinos o rastrearse las huellas de gneros cultivados desde los ms antiguos poetas griegos.

Prlogo de La cabellera de Berenice es el LXV, elega dirigida por Catulo a su amigo rtalo para anunciarle: te envo estos versos del Batada traducidos para ti; en esta elega introduce un tema personal, la muerte de su hermano, al que llora el poeta en tristes versos, comparados -en referencia mitolgica- con los cantos llenos de tristeza de Procne por el destino de tilo.

Por contra, el LXVII, dilogo entre Catulo y una puerta, muestra un tono chismoso, a modo de parodia de las composiciones con el tema recurrente de la puerta que recibe las quejas amorosas de los enamorados rechazados por la amada. En este puado de textos, contamos tambin con dos epitalamios, los poemas LXI y LXII, que contienen todos los lugares comunes de la cancin de boda, aderezados con los tintes caractersticamente romanos que aporta Catulo.

Por el LXIII conocemos una variante de la tragedia de Atis y, por aadidura, un aspecto de los mitos en torno a Cibeles; esta composicin, frentica por el ritmo de sus versos -los galiambos- y por su desarrollo in crescendo, es un ejemplo rayano a la perfeccin de la conjuncin entre forma y fondo. El LXIV es un bellsimo epilio, subgnero de la pica muy cultivado entre los alejandrinos, construido -a excepcin de los versos del final, que valen de conclusin del poema- con una de las frmulas ms recurrentes de la epopeya, la construccin en anillo; es en esta composicin, la ms larga del poemario de Catulo, en la que ms abundan las referencias y alusiones mitolgicas: el tema fundamental es la narracin de las bodas de Tetis y Peleo, pero dentro de l, como descripcin del cobertor del lecho nupcial, se cuenta la historia de Teseo y Ariadna.

Por ltimo, el poema de mayor hondura y emotividad de este grupo de los largos, el LXVIII, es una elega encerrada entre un comienzo y un final epistolares, elega que tiene como eje [www. Si no nos extendemos ms en el comentario sobre estos poemas, es porque se puede encontrar en las notas a la traduccin un desarrollo y una explanacin mayores de estas composiciones, obritas independientes dentro del poemario de Catulo, elaboradas con sabidura y mimo, como si la mano de un delicado orfebre o de un relojero de precisin hubiese intervenido en el perfecto acabado de la pieza o el ajuste del mecanismo.

No es posible saber el origen o la edad de este ltimo; se puede suponer que derivara de un cdice del siglo IV o V o de una de las copias que, al parecer, hubo en el VIII; pero todo esto no es ms que puro ejercicio especulativo.

La tradicin manuscrita, fundada en unos cien manuscritos, sustancialmente descendientes del nico arquetipo mencionado V , es muy homognea, slo en raros casos contestada por la tradicin indirecta y por el poema LXII del cdice T.

Los cdices ms antiguos son los siguientes: T: Parisinus Thuaneus , llamado as por su dueo J.

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Catulo - Carmina

Recordatorio: Las anotaciones pueden ser consultadas siguiendo este enlace. De nada sirve callar tus adulterios, de nada O cuantas estrellas contemplan, cuando calla la noche, los furtivos amores de los hombres. Brillaron, es verdad, para ti radiantes los soles. Has regresado.

58 LANGKAH APN TERBARU PDF

C. VALERIVS CATVLLVS

En primer lugar, la tarea fundamental del fillogo clsico -y a mayor abundamiento, si imparte docencia- es la de acercar los textos a sus alumnos y a los lectores de hoy, pero acercarlos sin menoscabo de la fuerza y la autenticidad del original latino. Si admitimos la mxima de que todo traductor es en alguna medida traidor, el poemario que nos presenta Rosario Gonzlez Galicia es un alarde de justeza y precisin, en el intento de recoger fielmente las frmulas de expresin de Catulo. En algn momento, el castellano chirra, pero sin estridencias, en aras de esa fidelidad; por contra, en otros momentos la sensibilidad femenina de la traductora sabe dar alcance justo a la pasin catuliana con frmulas y metforas de una gran profundidad. Pero, por encima de todo, se debe valorar en la obra el trabajo constante y metdico, y la dedicacin con que Rosario ha realizado su traduccin.

LISON TOLOSANA PDF

Liber (Catullo)

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